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Restaurante Piedra y Agua

Restaurante Piedra y Agua

Piedra y agua, y el asfalto no muy lejos. Un restaurante encajonado entre la ría y la Nacional VI, resguardado en el seno de una urbanización de nuevo cuño y con la seña de identidad de los locales crecidos al calor del ímpetu inmobiliario: una especie de regusto suburbial con pretensiones.

Restaurante Piedra y Agua, una cierta fragancia de la ría con efluvios del arrabal, necesitado de más porte y cierta clarificación conceptual.

Una modernidad que pretende allegar a su cocina, pero a la que le queda un largo recorrido para adquirir la personalidad que se requiere para ser un referente, incluso de la Nacional VI.

Restaurante Piedra y Agua

Restaurante Piedra y Agua

Restaurante Piedra y Agua

Restaurante Piedra y Agua

Aunque la turbulenta carretera no se encuentra muy lejos, el emplazamiento de este restaurante es un remanso de paz, transmitida, probablemente, por su cercanía a la ría y su escondida localización, que contrasta con el trajín de vehículos que circulan a escasos metros.
No cabe duda de que es un lugar agradable para tomar un piscolabis en su terraza, quizá lo más atractivo del local, mientras se disfruta del resol de la incipiente primavera.
La escenografía cambia dentro del establecimiento, cuya distribución espacial no invita al sosiego; tal vez con una simple mampara o biombo, separando dos ambientes, podría mejorarla, aunque supongo que esto es cuestión de gustos.

Gulas a la bilbaína

Gulas a la bilbaína

Salteado de pulpo con langostinos y setas del campo

Salteado de pulpo con langostinos y setas

La aparición del primer entrante, gulas a la bilbaína, es decir, al ajillo con gambas, reprodujo en mí el experimento de Pavlov (cierta salivación y gusanillo estomacal). Es esta una especialidad que, preparada con productos de calidad, sustituye con notable éxito a las carísimas angulas. En este caso, constituyeron un buen entrante que presagiaba grandes cosas para los platos que estaban por llegar. Presagios que la siguiente especialidad, un salteado de pulpo y setas, se encargó de echar por tierra; y es que este plato podría definirse como un aglomerado de variados productos bañados en aceite. Estoy seguro que retirándole un poco de todo, hubiera mejorado su sabor e incluso su aspecto. Son cosas en las que se debe pensar cuando se desarrolla un producto final.

Brochetas de rape y langostinos con salsa de nécora

Brochetas de rape y langostinos con salsa de nécora

En general, se podría considerar la cocina de este local deudora de las prácticas habituales en casas de comida sin pretensiones, a saber: escasa creatividad, planicie sensorial, flojedad arrabalera…
Entiendo que una ensaladilla o menestra de la huerta congelada Findus -bien definido por el comensal acompañante- no es una buena compañía para un bocado que, en principio, debiera ser exquisito, como son las brochetas de rape con langostinos, más si se hacen acompañar de una salsa de nécoras; es decir, hay algo de incoherencia poco sutil en despachar de cualquier manera productos que tienen cierta nobleza, ligándolos con componentes manifiestamente espurios.

Secreto de cerdo ibérico al queso del país

Secreto de cerdo ibérico al queso del país

Para corroborar las apreciaciones anteriores, basta la imagen del secreto de cerdo ibérico, asociado al sempiterno congelado de la huerta y aplastado de forma escasamente perspicaz por una loncha o, más bien, losa de queso que disimulaba en exceso el sabor de la carne, por otra parte dura y muy alejada de las calidades de un secreto de cerdo ibérico.
En definitiva, en este local, parece obligado reelaborar el concepto de comida casera, para alejarlo necesariamente del de comida de andar por casa.

Tiramisú

Tiramisú

El postre, en formato de tiramisú, vino a dejar un forzado buen sabor de boca en esta nueva aproximación al sistema de descuentos online, sistema, al menos de momento, no demasiado satisfactorio por lo que al tema gastronómico experiencial se refiere: de comer nos han dado, pero…


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Pazo do Río

Alejémonos de la Nacional VI (deberíamos alejarnos siempre de todas las Nacionales y de todas las arterias y capilares que la civilización impone en nombre de su cuestionable noción de progreso) y relajémonos con un paisaje de propiedades curativas en el lugar de Montrove, en donde se encuentra el Pazo do Río, nuestro destino final en esta nueva batida por el ayuntamiento de Oleiros, con la finalidad de comprobar que los ricos siempre han vivido estupendamente, pero que gracias al progreso -¡ah, la contradicción!, fuente de la sabiduría-, los pobres de antaño, reconvertidos en clase media (depauperada gracias a la crisis), podemos también disfrutar de vez en cuando de un solaz antes vedado.

Pazo do Río

Pazo do Río

Pazo do Río

Terraza idílica

Pazo do Río

Pozo bajo un templete

Pazo do Río

Otro rincón pintoresco

El hotel Pazo do Río es una establecimiento que aprovecha perfectamente la casa noble original para recrear la escenografía perfecta de un pazo auténtico, o lo que el imaginario colectivo entiende como tal; es decir, logra a través de su decoración interior -ligeramente sobrecargada- y de sus infinitos detalles exteriores -con tendencia al tópico- ese toque glamuroso-rural que tanto valoramos los que nos decantamos por los entornos campestres con deje a pan recién hecho y aromas de heno y lavanda.

Interior Pazo do Río

Interior Pazo do Río

Interior con lareira Pazo do Río

Interior con lareira

Gramola y alambique

Gramola y alambique

Terraza Pazo do Río

Terraza Pazo do Río

Unas cervezas para suavizar los efectos de la solanera lograron un efecto balsámico capaz de reparar cualquier contratiempo ocasionado por la desmesura en el comer.
La simpática y diligente Fátima, a cuyo cargo se encontraba en ese momento el pazo, se ocupó de mostrarnos tanto las estancias del interior del pazo como las instalaciones exteriores, antes de servirnos en la terraza las reparadoras cervezas. Un lujo y un privilegio sensorial.

Pazo do Río

Fátima y el profesor Rodríguez...

Pazo do Río

Versión guiri del editor, a punto de disolverse...

Información

Restaurante Piedra y Mar
Rua Beiramar, 12 – Perillo
Reservas: 981 638 310
http://www.restaurantepiedrayagua.com

Precio: 24€

Calificación: 2,5 esmorgas

Publicado en: 2,5 esmorgas, Oleiros Etiquetas:
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Esmorga
"El placer de los banquetes debe medirse no por la abundancia de las viandas, sino por la reunión de amigos y la conversación"

Marco Tulio Cicerón (106 AC-43 AC)
Político, filósofo, escritor y orador romano